martes, 11 de enero de 2011

M.E.W.





Mambrú, aquel mítico soldado que no volvió de la guerra, aguardará ansioso la llegada de quien le dió vida inmortalizándolo, acompañado por un impertérrito coronel de gesto severo y su dulce señora esposa, Farolera, justo ahí, en la entrada del Reino del Revés.Desde Pehuajó arribarán presurosos, si cabe la expresión, las misivas de sus admiradores en el morral de una mensajera un poco remolona pero que a nadie en aquella ciudad se le ocurriría disputarle el legítimo derecho a ser ella, y no otra, quien acompañe a la homenajeada en su transición. Por nada del mundo Manuelita lo permitiría.Y danzarán en su honor animales, cometas, estrellas y miles de soles, en una coreografía fantástica nunca imaginada ni soñada.La risa ganará la partida y el viento cantará sus mejores melodías acompañado por un coro de cigarras bajo la dirección del mono liso.Es que nunca nadie muere en el corazón de un niño, por más que las décadas se acumulen en su espalda.Es que nunca nadie muere en el recuerdo de un niño que imagina habitar en el País del Simeacuerdo.
Daniel Palacios



De todos modos tantas veces la mataron... que pronto estará aquí... resucitando... probablemente la muerte la mató mal... y seguirá cantando...
Fidel Baschetto





Me hubiera gustado por escribir algo lindo a mí.... pero no me sale, así que robé....




Como la cigarra - María Elena Walsh (por Mercedes Sosa)